La gloria sin chequera: Cuando el folclor aplaude y olvida
Egidio Cuadrado le dio la vuelta al mundo con su fuelle, pero la realidad económica del maestro tras su partida desnudó una industria que factura millones y olvida la seguridad social.
El vallenato adora levantar monumentos de aplausos pero raciona la plata cuando se trata de contratos y seguridad social. La reciente confesión sobre la falta de pensión del desaparecido maestro Egidio Cuadrado no es un hecho aislado, sino el retrato de una industria que prefiere la postal folclórica antes que la dignidad laboral de sus propios artífices. Mientras los acordeoneros desfilan por tarimas internacionales y llenan estadios, las normas de contratación de los años noventa y dos mil funcionaban bajo la informalidad de la palabra y el apretón de manos.
La hija del exacordeonero de Carlos Vives destapó una realidad incómoda en una entrevista con El Tiempo. Declaró que su padre era demasiado ingenuo para los negocios y que los aportes a salud y pensión nunca fueron una prioridad en medio de las giras interminables y la euforia de la época dorada de La Provincia. El diagnóstico expone la vulnerabilidad de quienes construyeron el sonido moderno del género, atrapados entre la bonanza artística y el desamparo financiero.
La trampa de la fama sin EPS
El problema no es exclusivo de un solo músico, sino de un ecosistema que normaliza la precariotez bajo el pretexto de que el arte se paga con aplausos. Se admira la destreza en el instrumento, se corean los arreglos que marcaron época, pero se ignoran los vacíos legales que dejan a los baluartes culturales a la intemperie cuando la salud flaquea o los contratos se apagan.
No te vayas, hay mas parranda
'Mi papá era muy ingenuo con los contratos', confesó la familia sobre las décadas doradas de giras y grabaciones.
Es fácil rasgarse las vestiduras en redes sociales tras una pérdida irreparable y lamentar la partida de los grandes. Lo difícil es exigir contratos justos, cotizaciones reales y planes de retiro para quienes sostienen el peso del folclor en sus hombros.
¿Hasta cuándo seguiremos aplaudiendo la ruina económica de nuestros músicos disfrazada de bohemia?
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